Al retomar el quehacer docente después de casi 10 años de trabajar en la administración pública federal y en la iniciativa privada, me encontré con problemas tales como:
-cómo lograr incentivar a los jóvenes,
-contar con grupos numerosos (50 alumnos o más),
-ser profesionista sin bases pedagógicas,
-ser profesionista sin bases pedagógicas,
-alumnos con problemas de aprendizaje por el difícil entorno en que viven (comunidades rurales, suburbanas, etc.).
Y vivía constantemente con muchas preocupaciones, entre ellas:
-estar siempre actualizado y preparado,
-qué hacer con los jóvenes sin entusiasmo por aprender algo nuevo,
-conocer qué técnicas didácticas podrían ayudarme,
-el saber que mi única base pedagógica era los “buenos maestros” que tuve mientras estudiaba,
-qué hacer con los jóvenes sin entusiasmo por aprender algo nuevo,
-conocer qué técnicas didácticas podrían ayudarme,
-el saber que mi única base pedagógica era los “buenos maestros” que tuve mientras estudiaba,
- dar siempre su lugar a cada alumno, aún a los “difíciles” o “más rezagados”.
Pero el trabajo pronto rindió frutos y fue gratificante el vivir situaciones como:
-el evitar que los alumnos, por inercia, se vayan a buscar el sueño americano como ilegales,
-el trascender en la vida de muchos jóvenes,
-el que todos mis alumnos me apreciaran,
-el trascender en la vida de muchos jóvenes,
-el que todos mis alumnos me apreciaran,
-la posibilidad de compartir con los alumnos sueños, ideas, tristezas, alegrías,
-el que ex-alumnos, ahora profesionistas exitosos, regresaran para comentar que nos consideran “buenos maestros”.
Fue un camino arduo, pero ahora sé que fue una buena decisión.
Que tal Juan:
ResponderEliminarYo creo que esa es una de las cosas mas gratificantes de nuestra labor. El ser participes del proceso de formación de nuestros alumnos y todo el esfuerzo que realizamos en nuestra actualización y profesionalización, se ve recompensado cuando un profesionista ex alumno nos llega a dar las gracias ¿no crees?
Hasta pronto.
Hola Juan Manuel
ResponderEliminarEn realidad el quehacer docente es una de las actividades mas bonitas que hay por la relación que tenemos con tantos jóvenes y es donde podemos enseñar valores que tanto se han perdido en nuestros tiempos aunque no tenemos las bases pedagógicas, te felicito porque somos profesionales y lo tenemos que demostrar con ellos.
Saludos.